Evaluación Abierta


La medición, reconocimiento o evaluación de la producción científica (artículos de revistas, libros, ponencias…) es un elemento clave del sistema científico tradicional.

En estos momentos, las citas y, particularmente, el factor de impacto de las revistas, son la base para la evaluación de las publicaciones y de la ciencia en general. El hecho de ser un indicador objetivo, fácil de calcular y rápido de aplicar explica que, a pesar de las críticas, el factor de impacto se haya erigido en el criterio más extendido y utilizado para evaluar la calidad de las publicaciones. Entre las múltiples críticas que ha suscitado esta forma de evaluación destacan que no se tiene en cuenta el valor del artículo ya que se asigna a todos los artículos el factor de impacto de la revista; que hay muchos artículos que no han recibido citas; que las revistas anglófonas están mucho más representadas en las bases de datos de referencia; y que cada disciplina tiene hábitos de publicación -artículos o libros- y de citación distintos.

Por el contrario, actualmente, se dispone de nuevos indicadores cuantitativos para evaluar las publicaciones que tienen en cuenta el uso de las publicaciones (lecturas y descargas) y también su repercusión en las redes sociales académicas. En este cambio de modelo se encuentran las “almétricas” que permiten complementar la información facilitada por las citas con las estadísticas de lectura y difusión en redes.

En resumen, la evaluación “open” constituye un componente clave para el desarrollo de la “open science”, ya que, sin un cambio en los indicadores, no se dispondrá de elementos favorecedores de este nuevo modelo de hacer ciencia. Pero, aunque contamos con unas primeras propuestas de indicadores y de marcos de evaluación, nadie duda que aún queda mucho camino por recorrer para su implementación.

DORA  (Declaración de San Francisco de Evaluación de la Investigación) publicada en 2012 y el Manifiesto Leiden  (Manifiesto de Leiden sobre indicadores de investigación) publicado en 2014, son dos de las principales declaraciones internacionales que inspiran la revisión de los procesos de evaluación y la incorporación de nuevos indicadores.