El código abierto es una forma de desarrollar y compartir software que permite acceder a su código, usarlo, estudiarlo, modificarlo y redistribuirlo, siempre según las condiciones de su licencia. No se trata solo de que el código sea público, sino de que realmente se pueda reutilizar sin restricciones injustificadas, crear versiones derivadas y aplicarlo en cualquier ámbito.
Este modelo se aplica a todo tipo de software: desde aplicaciones y herramientas web hasta sistemas operativos, algoritmos o plataformas de investigación. Su principal valor es que fomenta la transparencia, la colaboración y la mejora continua, ya que distintas comunidades —desarrolladores, instituciones, empresas o usuarios— pueden contribuir a su evolución. En esta línea, la UNESCO reconoce el software libre y de código abierto como un elemento clave para entender las licencias, los derechos de uso y las obligaciones asociadas.
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